Colón: una escapada con sabor entrerriano

Cercano y polifacético: Colón es un destino ideal para una escapada o un fin de semana, largo o no. Y lo bueno es que uno llega pensando conocerlo -con las termas y los palmares en la mente- y descubre que tiene mucho más para ver y por hacer. Lo esencial se puede resumir en tres días. Resultan ser tres experiencias, más que tres circuitos: uno para recorrer los caminos rurales en busca de la historia, otro para disfrutar de los paisajes y la naturaleza y un tercero para dedicarse a las infaltables termas y la gastronomía local, incluyendo una degustación en una bodega.

Todo natural

Colón es como una isla rodeada por el agua: está entre los arroyos de la Leche y Artalaz, y el majestuoso Uruguay. Cuando el nivel del río lo permite, se arman salidas en lancha para conocer las islas de arena en medio del lecho. Algunas están en territorio argentino y otras en el uruguayo “pero no hay problemas, mientras cruzamos para pasar el día” comenta Pitu Fernández, locutor de una de las radios locales que trabaja también con el turismo. Estas islas tienen arenas que no le envidian nada a las playas tropicales. Hay que cuidarse del agua, sin embargo: “El río es muy potente y sus aguas no son tan tranquilas como se parecen” advierte Pitu.

Además de playas, la costa del río es también el destino de una original salida. La prepara la agencia Ita i Cora. Es una excursión para buscar ágatas a orillas del Uruguay. En el camino de regreso a Colón se hace una parada en el local de Selva Gayol, que pasó años levantando piedras por la comarca y tiene una impresionante colección que atrae regularmente a científicos de todo el mundo. Al lado de su muestra de paisajes dibujados por la naturaleza dentro de las ágatas, conserva cajones llenos de semillas fosilizadas y rocas huecas llenas de agua. Es más un gabinete de curiosidades minerales que un museo. Y esto lo hace más interesante aún. Selva cuenta que “lo que se encuentra más comúnmente a orillas del Uruguay son jaspes y ágatas. Estamos sobre la colada de un volcán muy antiguo que hizo erupción hace millones de años y estaba al norte de Misiones”.

En Molino Aventura, un predio cercano al Molino Forclaz, se puede desafiar las alturas y “caminar” en el aire. Este parque aéreo abrió hace poco más de un año y sigue todavía agregando nuevos juegos. Hay varios niveles de circuitos, puentes aéreos, una palestra de escalada, tirolesas y una torre para experimentar una caída libre de diez metros. Es el primer parque de este tipo en Entre Ríos.

Llegó el momento de conocer la estrella vegetal de la región, la palmera yatay. Saliendo de Colón y San José hacia el norte, las primeras ya aparecen en los campos. Originalmente cubrían toda la región y formaban el palmar natural más sureño del mundo. Los dos bolsones remanentes de este exótico bosque se encuentran en el Parque Nacional El Palmar y la Aurora del Palmar; un campo privado de 1.600 hectáreas de las cuales 1.100 están protegidas y forman parte de la red de áreas naturales custodiadas por Vida Silvestre.

Daniel Acosta es uno de los guías del lugar. “Estamos en un paraíso natural. Aquí vemos comúnmente un centenar de especies de aves, y otros animales como carpinchos, zorros, liebres, venados y jabalíes”. El restaurante, las cabañas y los vagones transformados en habitaciones forman el núcleo de la actividad turística de la Aurora, que es también una empresa agropecuaria. En la Aurora reciben a escolares y turistas que pasan uno o varios días y se alistan para actividades que van desde la cabalgata hasta una salida de canotaje por el arroyo.

 

Fuente: La Nación ( lanacion.com.ar)

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